sábado, 30 de enero de 2010

La familia ante la enfermedad crónica de uno de sus miembros / Grupo espondilitis.eu


Para atender bien hay que estar bien

No hay domingos ni festivos. No hay descanso para quien ha asumido la responsabilidad del cuidado de un familiar en estado grave y crónico (ejemplos no faltan: sida, cáncer, Alzheimer, patologías psiquiátricas graves, ...) por mucho que haya momentos en que otras personas la sustituyan en esta absorbente tarea.

La actividad se mantiene siempre presente en el pensamiento del cuidador, y puede acabar convirtiéndose en una obsesión. El principal problema afecta al paciente, pero también quienes los atienden día y noche sufren las consecuencias de una enfermedad grave o incurable.

Es una situación que sobreviene y a la que la familia hará frente. Y, al final, el tiempo, las relaciones domésticas y sociales, el ocio, la emotividad personal y la vida entera del asistente, girarán en torno a las necesidades que plantea ese ese padre, madre, hermano o amigo que se han convertido en el centro de su rutina. El auxiliador, por mucho que se provea de abnegación, compasión humana y dedicación al enfermo, puede terminar sintiéndose asfixiado y atrapado por sentimientos difícilmente controlables. Entre ellos, la frustración de un esfuerzo aparentemente baldío: el enfermo no mejora o incluso su salud se deteriora.

La conciencia de que se recorre un camino sin retorno y la constatación de la desesperanza del paciente convierten a la situación en una travesía erizada de dificultades, y, en algunos casos, carente de estímulos. A este escenario emocional hay que añadirle el cansancio físico que supone la multiplicidad de papeles en que se desdobla el cuidador, para seguir atendiendo -además de los constantes requerimientos del enfermo- las tareas de su vida cotidiana.

Si al finalizar el día (nunca se sabe si el trabajo acabará a medianoche o si habrá que levantarse en plena madrugada) se le preguntara al asistente cómo se encuentra, la respuesta más probable será: "cansada, muy cansada, prefiero no pensar, lo que me gustaría es dormir" (estas tareas, entre nosotros, normalmente la desempeñan las mujeres; de ahí, el femenino).

Cuando la situación se prolonga meses o años, o se hace impredecible su fin, puede generar desajustes y tensiones familiares. Es un panorama estresante, y conviene tanto no dejarse llevar por la emotividad que suscita el contacto permanente con el enfermo como no caer en una total dedicación, física y mental, al paciente.

El objetivo es doble: que no caiga el cuidador víctima de enfermedades o depresiones, y que mantenga sus fuerzas en equilibrio, cara a ser más eficaz en la atención al ser querido, que tanto requiere de nosotros en la última fase de su vida.

Una situación nueva y desconocida.

Lo primero es el realismo. No podemos partir del "yo puedo con todo", sea cual sea nuestro carácter o el esfuerzo y las horas a invertir. No nos creamos imprescindibles ni pensemos que sin nuestra colaboración el desenlace será inminente o en más dolorosas circunstancias. "Ellos no saben hacerlo y le hacen daño" o " conmigo está más tranquilo y se siente más seguro" o "lo que él quiere es estar conmigo, porque se sabe más atendido" son planteamientos poco prácticos. El cuidador, con su dedicación exclusiva y absorbente, no conseguirá sino agotarse y frustrarse. No podrá impedir que haya momentos en los que el enfermo sufra o en los que incluso le tiranice. Además, esta postura radical causa sentimientos de culpabilidad, cuando el asistente tiene que recurrir a la ayuda de otras personas.

Tampoco debe caerse en el victimismo del "no puedo más, si esto sigue así, me lleva a mí por delante, estoy destrozada de los nervios", sin hacer nada por solucionar problemas que empiezan a hacer un daño serio al cuidador.

Seamos sinceros y realistas.

Permitámonos sentir el miedo a la muerte, pero no consintamos en que nos bloquee o paralice. La asunción de la muerte sirve para ayudarnos a ser cautos, responsables y amantes de nuestras vidas.

El enfermo nos recuerda cada minuto que la vida tiene un fin, y que es ineludible. Si aprendemos a convivir con nuestro miedo y hablamos de la muerte con naturalidad daremos salida a esa incomodidad que propicia tensión y rigidez a la hora de pasar nuestros días con enfermos crónicos graves.

Ante la tristeza, serenidad.

Instalarse en la negatividad, en la desesperanza, cuando se cuida a diario a uno de estos enfermos, es cosa fácil, casi natural. Lo apropiado es mirar con serenidad esa etapa, que tiene tres vertientes: la del propio cuidador, la de su familia y la de la persona a quien se ha decidido asistir. Para que nuestras fuerzas resulten eficaces y atendamos satisfactoriamente al enfermo, el ánimo del cuidador tiene que ser positivo, porque de él y de su serenidad a la hora de tomar las decisiones que se vayan planteando en la relación con el paciente, depende que nos sintamos en paz con nosotros mismos respecto al propósito adquirido: que la convivencia disfrute de un clima de comunicación.

Y que, dado lo irreversible de la enfermedad, tanta dedicación tenga su lado positivo: el estrechamiento de los lazos de solidaridad familiar. Y, por supuesto, que la ayuda al enfermo sea un auténtico acompañamiento en lo que se prevé sea su recta final. El cuidador debe ayudarse a sí mismo a sentir la ilusión por vivir, cada instante de su vida. Así podrá transmitir alegría y serenidad al enfermo. No deben faltar hacia este palabras amorosas, besos y caricias: llenarán el recuerdo de nuestro comportamiento con esa persona enferma.

Cómo ayudar al enfermo sin destruirnos.

Puede ser útil que recordemos algunas pautas que ayudan al cuidador de un enfermo grave crónico o incurable a mantener un buen equilibrio físico-emocional :

Distribuir el tiempo: todos los días (al margen de la labor de asistencia al enfermo) dispongamos de un rato para nosotras mismas y otro para la convivencia familiar o social.

Dedicar, más que nunca, tiempo y mimo a nuestra pareja e hijos.

El mundo y la vida, siguen. Procuremos mantener las relaciones con los amigos, aunque tengamos que espaciarlas. El teléfono también sirve.

Pasear o hacer ejercicio, al menos durante media hora al día.

Acudir cada cierto tiempo a espectáculos (teatro, cine, música), museos, ...

Contratar la ayuda de profesionales, para que, al menos cada cierto tiempo, pasen la noche con el enfermo. O pedir ayuda a familiares o amistades, para que nos reemplacen.

No descuidar la alimentación ni el descanso. Cansados o tristes no haremos bien nuestro trabajo. El enfermo lo notará. Necesita ayuda, pero también conversación y buenas vibraciones.

El enfermo además de cuidados básicos - alimentación, limpieza y medicalización- precisa tranquilidad y mucho afecto. Le ofreceremos nuestras palabras tranquilas y de acompañamiento. Y, junto a ellas, caricias y besos, exponentes de nuestra cercanía y amor.

Mantendremos una buena condición física y emocional. Nuestra vida ha sufrido cambios, pero sigo siendo protagonista de ella: intento que se trastoquen lo menos posible mi trabajo, aficiones, cuidados y relaciones con las personas queridas.

Fuente: revista.consumer.es


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viernes, 29 de enero de 2010

Vivir con una enfermedad de larga duración / Grupo espondilitis.eu


Plantea nuevos retos a una persona. Aprender a afrontar esos retos es un proceso largo — no es algo que se consiga de la noche a la mañana. Pero entender lo que te ocurre y participar activamente en el cuidado de tu salud te ayudarán a afrontar esos retos. Mucha gente descubre que el hecho de adoptar un papel activo en el tratamiento de un problema de salud crónico le ayuda a sentirse más fuerte y más preparada para enfrentarse a muchas dificultades y pruebas que les depara la vida.

¿Qué es una enfermedad crónica?

Hay dos tipos de enfermedades: agudas y crónicas. Las enfermedades agudas (como un catarro o una gripe) suelen durar relativamente poco. Sin embargo, las enfermedades crónicas son problemas de salud de larga duración (la palabra "crónico" proviene del término griego chronos, que significa tiempo).

El hecho de padecer un trastorno crónico no implica necesariamente tener una enfermedad grave o que puede poner en peligro la vida de una persona — aunque algunas enfermedades crónicas, como el cáncer y el SIDA, lo pueden hacer. Las enfermedades crónicas también incluyen trastornos como el asma, la artritis y la diabetes. A pesar de que los síntomas de una enfermedad crónica pueden desaparecer con los cuidados médicos, generalmente la persona sigue padeciendo la enfermedad subyacente — aunque los tratamientos que recibe pueden implicar que se sienta sano y se encuentre bien gran parte del tiempo.

Cada enfermedad crónica tiene sus propios síntomas, tratamiento y evolución. Exceptuando el hecho de que son relativamente duraderas, las distintas enfermedades crónicas no se parecen necesariamente entre sí en otros aspectos. La mayoría de las personas que padecen enfermedades crónicas no piensan en ellas mismas como en un "enfermo crónico", sino como en alguien que padece un trastorno específico — como el asma, la artritis, la diabetes, el lupus, la anemia falciforme, la hemofilia, la leucemia o la enfermedad concreta que tengan.

Si padeces una enfermedad crónica, es posible que no sólo te afecte físicamente, sino también emocional, social y a veces, incluso, económicamente. La forma en que a una persona le afecta una enfermedad crónica depende de la enfermedad particular que tiene y cómo repercute sobre su cuerpo, la gravedad de la enfermedad y el tipo de tratamientos que requiere. Aceptar y adaptarse a la realidad de padecer una enfermedad crónica requiere tiempo, pero los jóvenes que están dispuestos a aprender cosas sobre su enfermedad, a buscar y aceptar el apoyo de los demás y a participar activamente en el cuidado de su salud generalmente superan con éxito el proceso de afrontamiento.

Fuente: kidshealth.org

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Sobrellevando una enfermedad crónica. / Grupo espondilitis.eu

Tener una enfermedad a largo plazo, o crónica, puede afectar su vida de muchas maneras. Puede sentirse frecuentemente cansado y con dolor.

La enfermedad puede alterar su apariencia o sus habilidades físicas, así como su independencia. Es posible que no pueda trabajar, lo que puede ocasionarle problemas financieros. Para los niños, las enfermedades crónicas pueden ser atemorizantes, ya que a veces no entienden por qué les ocurre a ellos.

Estos cambios pueden causar estrés, ansiedad y enojo. Si así le sucede, es importante buscar ayuda. Un consejero capacitado puede ayudarlo a desarrollar estrategias para recuperar la sensación de control.

Los grupos de apoyo también pueden serle de ayuda. Descubrirá que no está solo y podrá enterarse de nuevos consejos para aprender a lidiar con la enfermedad.

Fuente: www.nlm.nih.gov

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viernes, 22 de enero de 2010

Espondilitis Anquilosante o Anquilopoyética, Asuntos Relacionados con el Trabajo. / Grupo espondilitis.eu


Mantener una postura correcta durante el trabajo y el reposo nocturno es fundamental para corregir en la medida de lo posible las alteraciones en la estática y en la dinámica de la columna vertebral.



* El colchón debe ser duro y la almohada no demasiado alta.

* No se recomienda el uso de corsés y fajas ya que favorecen la inmovilización de la musculatura de la espalda empeorando la sintomatología.

* Es fundamental la realización diaria de gimnasia para fortalecer la musculatura abdominal y espinal.

* No son recomendables trabajos de carga y descarga, actividades agrícolas o ganaderas que sometan a una sobrecarga la columna vertebral.

* Evitar periodos prolongados sentado.

* Es conveniente levantarse y pasear cada cierto tiempo.

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Espondilitis Anquilosante ¿Qué es la espondilitis anquilosante? Grupo espondilitis.eu


Espondilitis Anquilosante
¿Qué es la espondilitis anquilosante?



La espondilitis anquilosante (su sigla en inglés es AS), es un tipo de artritis que afecta a la columna vertebral. “Anquilosante” significa “agarrotado” o “rígido”, “espondil” quiere decir “columna vertebral” e “itis” hace referencia a una inflamación. La enfermedad produce inflamación de la columna vertebral y de las articulaciones grandes, que a su vez provoca rigidez y dolor. La enfermedad puede provocar la erosión de la articulación entre la columna vertebral y el hueso de la cadera (la articulación sacroilíaca), y la formación de puentes óseos entre las vértebras de la columna vertebral, de manera que esos huesos queden fusionados. Además, también pueden fusionarse los huesos del tórax. Si bien no se conoce la causa de la AS, algunos investigadores le atribuyen cierto origen genético. Un gen denominado HLA-B27 se presenta en el 90 por ciento de las personas que padecen espondilitis anquilosante (AS, por su sigla en inglés). Sin embargo, muchas personas con el gen HLA-B27 no padecen AS.

¿A quiénes afecta la espondilitis anquilosante?

La espondilitis anquilosante, (su sigla en inglés es AS) es más frecuente entre la gente joven, de 17 a 35 años de edad, pero puede ocurrir en niños y adultos mayores también. La enfermedad afecta de dos a tres veces más hombres que mujeres jóvenes y tiende a ser hereditaria.

¿Cuáles son los síntomas de la espondilitis anquilosante?

Los síntomas de la AS tienden a aparecer y desaparecer por períodos de tiempo. A continuación, se enumeran los síntomas más frecuentes de la AS. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

*Dolor de espalda, que suele ser más intenso durante el descanso nocturno
*Rigidez por la mañana temprano
*Posición encorvada como reacción al dolor de espalda (al inclinarse hacia delante el dolor tiende a aliviarse)
*Columna vertebral rígida e inflexible
*Incapacidad de respirar profundamente, si las articulaciones entre las costillas y la columna vertebral están afectadas
*Pérdida del apetito
*Pérdida de peso
*Fatiga
*Fiebre
*Anemia
*Dolor en las articulaciones
*Leve inflamación de los ojos
*Daño de algunos órganos, como el corazón, los pulmones y los ojos

Los síntomas de la espondilitis anquilosante pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para obtener un diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica la espondilitis anquilosante?

Además del examen y la historia médica completa, los procedimientos para diagnosticar la espondilitis anquilosante pueden incluir los siguientes:

* Rayos X – examen de diagnóstico que utiliza rayos invisibles de energía electromagnética para producir imágenes de los tejidos internos, los huesos y los órganos en una placa.
* Velocidad de sedimentación globular (su sigla en inglés es ESR) – medición de la rapidez con la que los glóbulos rojos caen hacia el fondo de un tubo de ensayo. Cuando hay hinchazón e inflamación, las proteínas de la sangre se agrupan y pesan más de lo normal. Por eso, al medirles, caen y se posan más rápido en el fondo del tubo de ensayo. Generalmente, cuanto más rápido se depositan las células de la sangre, más grave es la inflamación. Las personas que tienen AS suelen tener la ESR elevada.
* Exámenes genéticos – realizados para determinar si una persona lleva una copia de un gen alterado para una enfermedad determinada; se suele detectar la presencia del gen específico (HLA-B27) en más del 95 por ciento de las personas que padecen AS.

Tratamiento de la espondilitis anquilosante:

El tratamiento específico de la espondilitis anquilosante será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

* su edad, su estado general de salud y sus antecedentes médicos
* la gravedad del trastorno
* su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
* sus expectativas para la evolución de la enfermedad
* su opinión o preferencia.

No existe cura para la espondilitis anquilosante. Sin embargo, si se tratan los síntomas rápida y enérgicamente, es posible atenuar, e incluso prevenir, la incapacidad a largo plazo.

El objetivo del tratamiento de la AS consiste en disminuir el dolor y la rigidez, prevenir las deformidades y mantener un estilo de vida normal y lo más activo posible. El tratamiento puede incluir:

* Medicamentos antiinflamatorios no esteroides para disminuir el dolor y la inflamación.
* El uso de corticosteroides durante períodos cortos para disminuir la inflamación
* El uso de relajantes musculares y medicamentos para el dolor durante períodos cortos para aliviar el dolor severo y los espasmos musculares.
* Cirugía para reemplazar una articulación, colocar varillas en la columna o extraer parte de los huesos engrosados y endurecidos.
* Mantener una postura correcta
* Hacer ejercicio de forma regular que incluya ejercicios para fortalecer los músculos de la espalda.

Fuente: www.uamshealth.com

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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Resumen Conferencia Sobre la Fibromialgia.

Hola amig@s,

Paso a resumir la conferencia impartida el pasado 15 de diciembre en el Hospital General de Valencia sobre la Fibromialgia.

En esta ocasión fue impartida por el Dr. Rafael Belenguer, reumatólogo de la Unidad de Fibromialgia del Hospital 9 de Octubre de Valencia. También es Vicesecretario de la Sociedad Española de Reumatología.

Ante todo quiso dejar claro que estamos hablando de una enfermedad compleja, catalogada desde el año 1990, con lo que en términos relativos es una enfermedad de corta vida a nivel “oficial” y por tanto queda mucho por investigar, lo que supone dinero y tiempo, pero que en ello se está.

La Fibromialgia es el paradigma del dolor crónico difuso, siendo la segunda enfermedad reumática más frecuente. El pico de incidencia se da entre los 30 y 50 años, y afecta en mucha mayor medida a las mujeres que a los hombres (proporción de 21 a 1). Se caracteriza por un dolor músculo-esquelético crónico y difuso-generalizado, siendo los síntomas acompañantes más frecuentes la fatiga, las alteraciones del sueño, la ansiedad o la depresión (se calcula que hay más de 75 síntomas asociados).

Se produce un desorden de la sensibilidad dolorosa, pero hay tanto pros como contras a la hora de determinar si hay un dolor neuropático. La Fibromialgia tiene una alta prevalencia familiar, y produce en el enfermo un gran impacto en su calidad de vida.

El tratamiento es algo complejo, y los médicos especialistas sólo se interesan y ven una parte de la persona, y no la Fibromialgia global. La mayoría de reumatólogos no están “cómodos” con el síndrome de Fibromialgia, ya que están entrenados para tratar la inflamación, y casi nadie dedica tiempo al recuento de puntos dolorosos. Además las consultas del síndrome de Fibromialgia requieren mucho tiempo, por no hablar de los litigios de los enfermos con la Administración.

El diagnóstico de la Fibromialgia es eminentemente clínico. El diagnóstico inicial y el seguimiento básico debe hacerse por el Médico de Atención Primaria.

No hay ningún tratamiento específico de la Fibromialgia que mejore definitivamente a todos los pacientes, aunque ya existen algunos en los Estados Unidos. También se ha demostrado recientemente la utilidad del tratamiento multidisciplinar. Se preguntó al Doctor sobre la alimentación, y comentó que ningún tipo de dieta ha demostrado una mejoría, pero que evidentemente se ha de seguir una alimentación adecuada, como la mediterránea (verdura, pescado, ave, fruta…)

Las principales conclusiones serían que el diagnóstico es fundamental, y debe incluir el máximo grado de individualización. Además se recomienda una aproximación diagnóstica multidisciplinar (evaluación diagnóstica individualizada por parte de diversos especialistas).


Javier García
Administrador y Moderador
Grupo espondilitis.eu

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domingo, 13 de diciembre de 2009

Próxima conferencia sobre FIBROMIALGIA / Grupo espondilitis.eu

Dentro del programa de conferencias divulgativas sobre enfermedades reumáticas que se están llevando a cabo en el Hospital General de Valencia, comentaros que la próxima conferencia tratará sobre FIBROMIALGIA, el MARTES 15 DE DICIEMBRE, a las 18:30 hrs.

Dr. Javier Calvo Catalá, Jefe de Reumatología y Metabolismo Óseo del Consorcio Hospital General de Valencia.

Grupo espondilitis.eu os invita a asistir a la conferencia.

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domingo, 15 de noviembre de 2009

Síndrome de intestino (colon) irritable: consejos sobre cómo controlar sus síntomas

¿Qué es el síndrome de intestino irritable?

El síndrome de intestino irritable (SII) es un problema común relacionado con los intestinos. En las personas con SII los intestinos aprietan con demasiada fuerza o sin demasiada fuerza para hacer que la comida se mueva demasiado rápido o demasiado lento a través de los intestinos. El SII usualmente comienza alrededor de los 20 años y es más común en la mujer.

El SII también se conoce con el nombre de síndrome de funcionamiento del intestino, colon irritable, intestino espástico o colon espástico. No es lo mismo que enfermedades inflamatorias del intestino como colitis ulcerativa.

¿Cuáles son los síntomas del SII?

Síntomas comunes del SII

* Sensación de hinchazón y gas
* Moco en la materia fecal
* Estreñimiento
* Diarrea, especialmente después de comer o al levantarse
* Sentir como que todavía tiene que movérsele el estómago después de que ya se le ha movido.
* Sensación urgente de que se le mueva el estómago
* Dolor abdominal y cólicos que pueden desaparecer después de habérsele movido el estómago.

El cuadro a mano derecha tiene anotados los síntomas comunes del SII.

Los síntomas pueden empeorar cuando usted está bajo mucho estrés, tal como cuando viaja, atiende reuniones sociales o cambia de rutina diaria. Sus síntomas también pueden empeorar si no come suficientes alimentos saludables o después de haber ingerido una comida grande. A algunas personas les hacen daño ciertos alimentos. Las mujeres que tienen SII pueden notar síntomas más frecuentes después de tener su menstruación.

¿Cómo se diagnostica el SII?
Su médico puede comenzar haciéndole preguntas acerca de sus síntomas. Si sus síntomas han seguido un patrón durante un tiempo, el patrón puede esclarecerle a su médico la causa del SII.

Si sus síntomas apenas le han comenzado, algo más puede ser la causa. Su médico puede necesitar hacerle pruebas tales como pruebas de sangre o una colonoscopia, para asegurarse que sus síntomas no son por causa de algo diferente al SII.

¿Cómo se trata el SII?
La mejor manera para manejar el SII es comer una dieta saludable; evitar comidas que parecen hacerle sentir peor y buscar maneras para evitar el estrés.

¿Por qué la fibra puede resultar útil?
La fibra puede ser útil porque mejora la manera como los intestinos funcionan. Hay dos tipos de fibra:

* La fibra soluble ayuda tanto en la diarrea como en la constipación. Ésta se disuelve en agua y forma un material gelatinoso. Muchos alimentos contienen fibra soluble tales como las manzanas, frijoles y frutos cítricos. El psyllium que es una fibra natural de origen vegetal también es fibra soluble. Usted puede comprar suplementos de psyllium (algunos nombres de marca: Fiberall, Metamucil y Perdiem) para tomar y también lo puede añadir a otros alimentos.
* La fibra insoluble ayuda en el estreñimiento haciendo que el material dentro del sistema digestivo (bolo fecal) se mueva a través del mismo y añadiendo volumen a su materia fecal. La fibra insoluble se encuentra en los panes integrales, en el germen de trigo y en muchos vegetales.

Aumente la cantidad de fibra en su dieta despacio. Algunas personas se sienten hinchadas y les da gas si aumentan la ingesta de fibra muy rápidamente. Los gases y la hinchazón usualmente mejoran a medida que usted se acostumbra a comer más fibra. La mejor manera de aumentar la ingesta (consumo) de fibra es comer una variedad de alimentos con un contenido alto en fibra. Para mayor información, lea el folleto “Fibra: cómo aumentar la cantidad en su dieta.”

¿Ciertos alimentos causan el SII?
No. Los alimentos no causan el SII. Pero algunos alimentos lo pueden hacer sentir peor. Los alimentos que empeoran los síntomas incluyen comidas con un contenido alto en grasa o la cafeína. La grasa y la cafeína pueden hacer que sus intestinos se contraigan lo cual puede darle cólico. El alcohol y el chocolate también pueden hacer que usted se sienta peor. Si los gases constituyen un problema para usted es probable que usted quiera evitar las comidas que tienen a empeorar los gases. Estas incluyen los granos secos, el repollo y algunas frutas.

Llevar un registro diario de lo que come y de cuáles son sus síntomas durante unas pocas semanas puede ser una buena forma de determinar si hay un alimento que le hace daño. Si usted piensa que un alimento le hace sentir peor no lo coma. Pero no elimine ciertos alimentos a menos que estos le hayan causado problemas más de una vez.

¿Cómo puede el estrés afectar el SII?
El estrés puede desencadenar síntomas en las personas con SII. Hable con su médico de familia acerca de maneras para lidiar con el estrés tales como ejercicio, entrenamientos de relajación o meditación. Él o ella puede tener algunas sugerencias o le puede remitir adonde alguien que le pueda dar algunas ideas. Su médico también puede sugerirle que hable con un asesor psicológico acerca de las cosas que le están molestando.

¿Cómo puedo manejar mi estrés?
Hable con su médico de familia acerca de maneras para lidiar con el estrés tales como ejercicio, entrenamientos de relajación o meditación. Él o ella puede tener algunas sugerencias o le puede remitir adonde alguien que le pueda dar algunas ideas. Su médico también puede sugerirle que hable con un asesor psicológico acerca de las cosas que le están molestando.

¿Mi médico me puede prescribir medicamento para el SII?
No existe cura para el SII. Sin embargo, si sus síntomas son fuertes, su médico le puede prescribir medicamento para ayudarle a manejar o disminuir sus síntomas.

Por ejemplo, medicamentos antiespasmódicos pueden serle prescritos para disminuir la cantidad de cólicos si su síntoma es dolor. Hyoscyamina (algunos nombres de marca: Anaspaz, Cystospaz, Levsin) y dicyclomina (algunos nombres de marca: Bentyl, Di-Spaz) ayudan a relajar los espasmos en el colon. Las almohadillas para calentar calientes y los baños de agua caliente también pueden ser reconfortantes.

Cuando la diarrea es un problema frecuente un medicamento tal como la loperamida (nombre de marca: Imodium) puede ayudarle.

Su médico puede darle tranquilizantes o sedantes durante períodos de tiempo corto para tratar al ansiedad que puede estar haciendo que sus síntomas empeoren. Su médico le puede prescribir un antidepresivo para sus síntomas si son severos y si se está sintiendo deprimida.

El SII va a empeorar con el tiempo?
No. A pesar de que el SII probablemente recurrirá a lo largo de su vida, no empeorará. No causa cáncer ni requiere cirugía y no acortará su vida.

¿Y qué sucede si el SII interfiere con mis actividades diarias?
El SII puede haber hecho que usted evitara hacer algunas cosas como salir o ir al trabajo o a la escuela. A pesar de que se puede tomar algún tiempo para recoger el fruto de sus esfuerzos, usted encontrará libertad nuevamente siguiendo un plan que incluya una dieta saludable, aprendiendo nuevas maneras para lidiar con su estrés y evitando comidas que puedan hacer que sus síntomas empeoren.

Consejos para controlar el SII

* Coma una dieta variada de alimentos saludables y evite las comidas con un contenido alto en grasa.
* Tome líquidos en abundancia.
* Trate de comer seis comidas pequeñas al día en vez de tres comidas grandes.
* Aprenda nuevas y mejores maneras para lidiar con su estrés.
* Evite usar laxantes. Éstos pueden debilitar sus intestinos y hacer que usted se habitúe a ellos.

Fuente: familydoctor.org

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martes, 3 de noviembre de 2009

´Rotos´ por el dolor


Uno de cada cuatro gallegos padece dolor crónico, un trastorno que genera una gran dependencia física y mental. Los expertos piden mejoras en el tratamiento de estos enfermos

Uno de cada cuatro gallegos padece dolor crónico, una trastorno que genera una gran dependencia física y mental pero que no está siendo bien tratado en los hospitales de Galicia, según los especialistas de la Sociedad Española del Dolor (SED), quienes lamentan la falta de formación médica y la escasa implicación de la administración sanitaria gallega en este ámbito. "Algunas unidades del dolor no funcionan como es debido, ya que no atienden consultas todos los días, y en otras sólo hay un anestesista", señalan

MARÍA DE LA HUERTA | A CORUÑA El dolor crónico, aquel que persiste una vez se ha tratado la enfermedad que lo origina, no está bien controlado en Galicia, según denuncian los expertos, quienes apuntan que el problema del tratamiento de este trastorno, que afecta a uno de cada cuatro gallegos, reside en la falta de formación médica y en la escasa implicación de las administraciones sanitarias.

"El tratamiento del dolor es una asignatura pendiente en Galicia, pese a que se trata de una de las comunidades más envejecidas y, paradójicamente, una de las que cuentan con más unidades específicas para este trastorno", explica el doctor Alberto Camba, jefe del Servicio de Anestesiología y Reanimación y de la Unidad de Dolor del Hospital Arquitecto Marcide de Ferrol y presidente de Sociedad Española del Dolor (SED), quien atribuye ese "déficit asistencial" a dos aspectos fundamentales. "Algunos de esos centros no funcionan como es debido, ya que no atienden consultas todos los días. Además, la mayoría sólo cuentan con un anestesista, cuando el dolor crónico requiere un tratamiento multidisciplinar, en el deben participar más especialistas como neurólogos, fisioterapeutas, traumatólogos, oncólogos, psiquiatras, psicólogos...", indica Camba.

El presidente de la SED también considera "indispensable", para mejorar el tratamiento del dolor, que los profesionales que manejan este trastorno tengan un área de capacitación. "Aunque algunas facultades de Medicina empiezan a hacer másteres y estudios docentes sobre dolor, todavía queda muy lejos el disponer de un buen nivel. Yo no diría que el dolor necesita ser una especialidad, pero sí debería convertirse en un área de capacitación. Ese logro evitaría muchos problemas que se están produciendo en estos momentos, regularía a los profesionales que se dedican a su tratamiento y les daría una cualificación importante", subraya.

Los datos de la encuesta Pain in Europe, realizada por la Federación Europea de Capítulos de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (EFIC), y en la que participaron alrededor de 6.000 pacientes de 16 países europeos, revelan que el dolor crónico afecta al 20% de la población española y es más frecuente entre las mujeres (52%) que entre los hombres (48%). El estudio también refleja que los pacientes que sufren ese trastorno tienen una media de 51 años y que llevan conviviendo con él alrededor de siete. Del trabajo se desprende, además, que el 83% de los enfermos con dolor crónico se tratan en Atención Primaria, el 15% en especializada y sólo el 2% llega a las unidades del dolor. "Los primeros datos podrían extrapolarse a Galicia, aunque en nuestra comunidad el porcentaje de afectados puede llegar, incluso, al 25%, ya que la población gallega es una de las más envejecidas de España", afirma el doctor Camba, quien además subraya que la mayoría de esos pacientes tiene que esperar un promedio de cinco años antes de ser tratados adecuadamente.

Atención Primaria

El presidente de la SED también hace especial hincapié en la formación de los médicos de Atención Primaria, que son quienes pueden detectar el dolor crónico oportunamente y evitar que evolucione, se complique y afecte más a los pacientes. "La colaboración entre los profesionales de Atención Primaria y los especialistas en el tratamiento del dolor es fundamental. De hecho, en comunidades como Andalucía o Extremadura, que cuentan con planes específicos para el tratamiento del dolor, se está empezando a ahondar en este aspecto", apunta el doctor Camba, y añade: "Lo ideal sería que el primer abordaje, el farmacológico, fuese realizado por profesionales de Atención Primaria, y que los pacientes que necesitasen técnicas más complejas fuesen derivados a las unidades del dolor", señala.

Por último, el jefe del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Arquitecto Marcide y de la Unidad del Dolor de Ferrol recuerda el coste económico, y sobre todo social, que genera el dolor crónico. "Crea una gran dependencia física, pero también mental", destaca.


Fuente extraída: laopinioncoruna.es/sociedad

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domingo, 1 de noviembre de 2009

Los biológicos evolucionan y permiten mayor eficacia y especificidad

Los biológicos evolucionan y permiten mayor eficacia y especificidad

La novedad en el abordaje de la psoriasis no está en la llegada de los fármacos biológicos, que llevan años aportando mejoras, sino en las nuevas vías sobre las que estos actúan.



El último caso es el de un nuevo anticuerpo monoclonal, ustekinumab (comercializado por Janssen-Cilag con el nombre de Stelara), que aporta una eficacia mayor que sus predecesores con una seguridad similar y una administración más cómoda (cuatro inyecciones subcutáneas al año).

José Manuel Hernanz, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Infanta Leonor, de Madrid, destaca la especificidad para la psoriasis del mecanismo de acción del fármaco: "Hasta ahora contábamos con moléculas que venían recicladas de su uso en otras patologías, como cáncer y artritis reumatoide".

Concretamente, ustekinumab inhibe la actividad de las interleucinas humanas IL-12 y la IL-23 impidiendo su unión con la proteína receptora IL-12Rß1, expresada en la superficie de las células inmunitarias. Ambas citocinas participan en la función inmunitaria al contribuir a la activación de los linfocitos citolíticos (NK) y a la diferenciación de los linfocitos T CD4+.

En principio, y hasta que su uso se afiance, está indicado "como una segunda o tercera línea en pacientes en los que han fracasado las opciones con las que ya contamos", señala Hernanz. Su administración consiste en una dosis inicial de 45 miligramos administrada por vía subcutánea en la semana cero, seguida de otra dosis de 45 mg en la semana cuatro y posteriormente cada doce semanas.

El especialista cree que el tiempo de la fototerapia, los inmunosupresores masivos y los biológicos anti-TNF, opciones que aún se utilizan con eficacia, dejará paso poco a poco a fármacos más específicos como ustekinumab, que en un plazo de doce semanas aporta mejoras del 75 por ciento.

Fuente: dermatologia.diariomedico.com


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jueves, 29 de octubre de 2009

Colonoscopia no detecta todos los tumores según un estudio canadiense

Colonoscopia no detecta todos los tumores según un estudio canadiense

La prueba sigue recomendándose, especialmente para aquellas personas con riesgo alto de sufrir alteraciones en el colon.

Se encontró que la prueba es mucho menos precisa de lo que se pensaba y no identificaría a cerca del 40 por ciento de los cánceres colorrectales, aunque sigue siendo recomendable.

La conclusión es que en lugar de prevenir el 90 por ciento de los cánceres, como se creía, las colonoscopias podrían prevenir en realidad entre el 60 y el 70 por ciento.

La investigación, publicada en 'Annals of Internal Medicine', causó revuelo entre los gastroenterólogos, ya que hasta hace poco se creyó que la colonoscopia era una prueba infalible para detectar tempranamente este tipo de cáncer, uno de los más frecuentes en países como Colombia.

De acuerdo con el diario El País, de España, en este estudio la prueba no detectó casi ningún cáncer situado en el colon ascendente, donde los tumores son más difíciles de localizar, pero donde aparece el 40 por ciento de ellos. Tampoco detectó un tercio de los tumores malignos del colon descendente.

Para David F. Ransohoff, gastroenterólogo de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos), el resultado es "dramatico". No obstante asegura que las personas que presentan algún riesgo deben seguir practicándose la prueba cuando su médico la ordene.

El especialista hace referencia a aquellos pacientes que presentan algún signo o síntoma que demuestre alguna alteración en el colon. Esto va desde enfermedades benignas, como algunos pólipos, hasta la presencia de masas, divertículos y perforaciones.

De hecho, pese a los resultados de esta nueva investigación, la Sociedad Americana del Cáncer no modificará sus recomendaciones respecto a la periodicidad de las colonoscopias. De todos modos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), de Atlanta, insisten en la necesidad de desarrollar controles de calidad para que los médicos que hacen colonoscopias puedan autoevaluarse y mejorar el nivel de detección.

William Otero, gastroenterólogo y jefe del departamento de gastroenterología de la Universidad Nacional de Colombia, asegura que hay mucha evidencia que demuestra que la colonoscopia es el examen ideal para diagnosticar e incluso prevenir enfermedades del colon, especialmente el cáncer: "Existen estudios que muestran que esta prueba ha sido un factor importante en la disminución de la mortalidad por cáncer", aseguró.

Otero insiste, sin embargo, en que la colonoscopia hace parte de ese tipo de exámenes cuyo éxito depende del entrenamiento y de la experiencia que tenga el especialista que los toma: "Incluso a personas muy bien entrenadas se les pasa hasta el 5 por ciento de las lesiones más pequeñas", dice.

Resultados fueron "una sorpresa", dice la autora principal

Nancy N. Baxter, cirujana colorrectal de la Universidad de Toronto, asegura que cuando los vio pidió al analista que volviera a procesar los datos.

El nuevo estudio asociaba a cada una de las 10.292 personas que habían muerto de cáncer de colon con cinco personas que vivían en la misma zona y eran de la misma edad, sexo y clase social. Se investigó cuántos pacientes y sujetos a control se habían sometido a colonoscopias y si se les había extraído algún pólipo. Luego se compararon los grupos y se calculó la disminución de la mortalidad por cáncer de colon entre quienes se habían sometido a la prueba.

Ahora el reto es averiguar por qué hay tantos cánceres que la prueba no detecta, especialmente los del colon ascendente, y si el problema se puede solucionar.

La colonoscopia está indicada en los siguientes casos:

  • Anemia por déficit de hierro, sin causa aparente.
  • Pérdida de peso, sin una razón establecida y sin presencia de enfermedad intestinal.
  • Dolor abdominal bajo de más de dos meses de duración y sin que haya una enfermedad intestinal conocida.
  • Cambios en los hábitos intestinales, sobre todo estreñimiento con más de dos meses de duración.
  • Diarreas no complicadas y sin causa aparente.
  • Como parte de los controles de las colitis ulcerosas o de otras enfermedades, como la de Crohn.
  • Para la búsqueda de cáncer de colon en personas sanas con riesgo potencial (screening).
  • Cáncer de colon o colitis ulcerativa.
  • Como medida de control después de la extirpación de pólipos.
  • Después de tratamiento del cáncer colorrectal.
  • En casos de diverticulitis (bolsillos o pliegues en la pared del intestino) y endometriosis (tejido que responde a cambios hormonales, ubicado por fuera del útero).

    Fuente: eltiempo.com

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